FUSIÓN NUCLEAR | Entrevista a Sofía Corino, responsable del proyecto ITER en ENSA

Sofía Corino, responsable del proyecto ITER en Equipos Nucleares S.A (ENSA), dirige los desarrollos tecnológicos que realiza esta compañía en esta ambiciosa iniciativa internacional que busca demostrar la viabilidad científica y técnica de la fusión nuclear como fuente energética futura.

En 2012 ENSA firmó un contrato con la organización ITER para el ensamblaje de los nueve sectores y 53 estructuras de puertos que se instalarán en la cámara de vacío ubicada en el interior de este reactor termonuclear. ¿Qué elemento diferenciador tiene ENSA para haber obtenido este contrato?

La cultura de mejora continua y nuestra marcada orientación al cliente actuaron a nuestro favor en las últimas fases de la negociación. Esto no sería posible sin la implicación diaria del gran equipo de profesionales con el que cuenta esta empresa. Hay que hacer constar que somos una compañía con una dilatada experiencia en el sector nuclear, somos flexibles y estamos volcados en satisfacer las expectativas de nuestros clientes. Además, hay que tener en cuenta que competimos en un mercado internacional muy exigente lo que hace que nos tengamos que diferenciar tecnológicamente de nuestros competidores y esto es un valor añadido para el proyecto ITER.

Trabajos de validación de la máquina de soldadura en la maqueta a escala real del Sector

Esta compañía ha sido pionera en el proyecto ITER y ha conseguido ser la primera empresa europea en llevar un componente a Cadarache. ¿Cuáles son las principales barreras de entrada que han tenido que superar para conseguir un contrato como éste?

No hemos detectado ninguna gran barrera que nos haya dificultado optar a este contrato. Además, siempre hemos contado con el apoyo del CDTI para facilitarnos la entrada en este tipo de proyectos internacionales y esto hace más sencilla la introducción con los posibles futuros clientes. Sí, es verdad que somos una empresa pequeña en comparación con nuestros grandes competidores y siempre hay que demostrar que estás a la altura, pero eso no fue un impedimento para conseguir finalmente la adjudicación de este gran contrato. Fue un proceso largo y trabajamos duramente en la fase de oferta hasta conseguir que el cliente confiase plenamente en las soluciones preliminares que planteábamos para el ensamblaje de la Cámara de Vacío.

En junio finalizará la primera fase del contrato con la validación de los equipos en la maqueta, a tamaño real, de la cámara de vacío, ¿qué retos afrontan con este proyecto?

Desde el comienzo este proyecto ha sido un reto tecnológico constante. Hemos tenido que desarrollar prototipos a medida tanto de soldadura como de inspección y superar altos requisitos técnicos y de calidad. Para ello, se han tenido que hacer muchas pruebas sobre maquetas a escala reducida hasta poder llegar a la fase actual en la cual estamos progresando satisfactoriamente en la validación final de la maqueta a escala real.

Trabajos de validación de la máquina de mecanizado en la maqueta a escala real del Sector

Para llevar a cabo estos trabajos han sido necesarios más de tres años de preparación y cualificación. De todos ellos, ¿qué aspectos plantean más dificultades?

Los aspectos que han planteado más complicaciones son la limitación de espacio y la accesibilidad. Tenemos que tener en mente que para llevar a cabo este trabajo en campo se debe trabajar siempre desde el interior y no hay accesibilidad a la parte posterior. Si a esto le añadimos la restricción del espacio, que en algunas zonas el espacio libre se reduce a 26 mm, el desarrollo de los equipos y técnicas se convierte en un proceso muy complejo.

¿Cuánto tiempo se necesitará para realizar las tareas de ensamblaje de la cámara de vacío en Cadarache?, ¿cuántas personas de la compañía prevén movilizar?

 La planificación de esta obra es muy compleja debido a la interacción de varias compañías que tienen que trabajar al mismo tiempo. Estimamos que nuestros trabajos se desarrollarán durante cuatro años e inicialmente tenemos previsto movilizar un gran equipo de técnicos muy cualificados.

El negocio habitual de ENSA es la fabricación de equipos y componentes de cualificación en el ámbito nuclear. ¿Qué le ha aportado a la compañía trabajar en este gran proyecto de fusión nuclear?

Nos permite estar involucrados en la tecnología de fusión del futuro. También nos da la oportunidad de reforzar nuestros conocimientos en desarrollos tecnológicos y ser pioneros en el desarrollo de ciertos prototipos. Estos desarrollos tecnológicos son retos que nos ayudan a crecer y a estar más preparados y ser más competitivos, tecnológicamente, de cara a futuros proyectos.

Perspectiva general de la maqueta a escala real del Sector

Esta experiencia adquirida, ¿ha servido como puerta de entrada para participar otros contratos de Grandes Instalaciones Científicas?  

Hay que reconocer que el ITER es un gran escaparate comercial internacional y abre puertas a otras oportunidades. A finales del año pasado, hemos sido adjudicatarios de un contrato para el centro de investigación conocido como “Fuente Europea de Neutrones por Espalación” (ESS).También estamos participando en el proyecto del reactor “Jules Horowitz” (RJH) que se está construyendo en Cadarache.

Con un presupuesto de más de 20.000 millones de euros, el ITER también representa una oportunidad para la industria nacional. ¿Qué consejos daría a las empresas españolas interesadas en conseguir contratos en este proyecto?

En el ITER hay una gran presencia de compañías españolas y estamos muy bien valorados. El consejo principal es que hay que darse a conocer, asistir a sus congresos, a los “Info Days” colaborar/contactar con empresas que ya estén trabajando con ellos, etc.

El impacto que un proyecto como ITER tiene a nivel europeo se estima, sólo para el periodo 2008-2017, en más de 4.800 millones de euros sobre el PIB y casi 34.000 empleos generados al año… Si, las cifras que se mueven entorno a este proyecto son elevadas, hay que tener en cuenta que se encuentra situado en el “Top 3” de los proyectos científicos a lo largo de la historia, sólo por detrás del Programa Apolo y de la Estación Espacial Internacional.

ENSA preside el CINC Clúster de la Industria Nuclear de Cantabria. ¿Cuáles son las perspectivas de este sector para Cantabria? ¿Cuál puede ser el impacto que un proyecto como ITER puede tener en Cantabria?

Las perspectivas son buenas. Aspiramos a conseguir  ser un sector más competitivo y de mayor presencia internacional y se está trabajando en reforzar esas dos líneas estratégicas. En el año 2018 se abrieron varias vías de contacto con otros Clúster y también se asistió a varias ferias/eventos. Todo esto contribuye a alcanzar ambos objetivos. En Cantabria, en comparación con otras regiones, hay más presencias de empresas que trabajan en el sector nuclear y, por tanto, el proyecto ITER contribuye positivamente a nuestro crecimiento. Me gustaría destacar que varias empresas cántabras ya estamos trabajando en este gran proyecto internacional.

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