Xavier Barcons, Director General del Observatorio Europeo Austral: “España tiene una industria y científicos de primer nivel para competir en proyectos astronómicos muy innovadores”

Xavier Barcons, Director General del Observatorio Europeo Austral (ESO)

En 2017 Xavier Barcons tomó posesión como Director General del European Southern Observatory (ESO). A lo largo de su brillante trayectoria profesional ha impulsado activamente grandes misiones de observatorios de rayos X como la misión Athena de la ESA. Presidente del Consejo de ESO durante el periodo 2012 a 2014, ha dedicado un esfuerzo significativo en el desarrollo de los principales proyectos de ESO como son el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) y el Extremely Large Telescope (ELT), actualmente en fase de construcción.

Este organismo integrado por 16 Estados miembros a los que se suma Chile como país anfitrión y Australia como socio estratégico, es la principal organización intergubernamental de ciencia y tecnología en el ámbito de la astronomía. Sus principales programas tienen como objetivo diseñar, construir y poner en funcionamiento potentes instalaciones terrestres de observación astronómica con el fin de propiciar importantes descubrimientos científicos. Actualmente sus telescopios operan en tres localizaciones ubicadas en Chile:La Silla, Paranal y Chajnantor.

Sin duda, la astronomía se caracteriza por ser una de las ciencias más innovadoras de la actualidad que utiliza instrumentos de un alto componente tecnológico que permiten estudiar objetos en el extremo más alejado del Universo y detectar evidencia de planetas alrededor de otras estrellas.

Foto ESO: Imagen del Extremely Large Telescope (ELT)

Desde su nombramiento como Director General del Observatorio Europeo Austral, ¿qué evolución ha experimentado este organismo en estos tres últimos años?

Hemos entrado de lleno en la fase de construcción del mayor telescopio óptico del mundo, el ELT (Extremely Large Telescope), lo que tenemos que compaginar con la operación y mantenimiento de nuestros observatorios astronómicos punteros como son el VLT (Very Large Telescope) y ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array). Esto implica que hemos debido concentrar nuestros esfuerzos ante este importante reto.

¿Qué retos más importantes tiene a corto plazo y cuáles son los objetivos prioritarios para los próximos años?

Nuestro objetivo es terminar la construcción del ELT y empezar su operación en Cerro Armazones como parte del observatorio de Paranal (en Chile), a la par que mantenernos como el principal proveedor de datos astronómicos de calidad para los investigadores de nuestros países miembros y socios.

¿Cuál es el papel de España en ESO y en sus proyectos más relevantes?

España tiene una comunidad investigadora de primer nivel que hace buen uso de los observatorios que operamos en ESO. También tiene una industria muy preparada y competitiva para el tipo de actividades que necesitamos contratar. En este sentido, me gustaría destacar que hay importantes contratos que han sido otorgados, en concurrencia competitiva, a empresas españolas. Hay también interés y actividad en el desarrollo de instrumentación puntera, dentro de consorcios internacionales. Y, finalmente, un 8% del personal de la ESO somos españoles. En varios de estos aspectos España podría mejorar su participación y retornos, siempre dentro del entorno cooperativo que mantenemos en ESO, donde no hay cuotas nacionales ni para el tiempo de observación, ni para los contratos industriales ni para el personal.

ESO es un organismo internacional, ¿qué aspectos más importantes aporta dicha colaboración a los países participantes?

La clave es el compromiso en la cooperación, que en el caso de un organismo internacional está ratificado por los Parlamentos nacionales. Ello permite hacer planes a largo plazo y, con ello, abordar proyectos ambiciosos. La estabilidad en las estructuras y en las aportaciones presupuestarias son fundamentales.

La transferencia de conocimiento científico al ámbito empresarial es esencial. ¿Qué ejemplos más recientes podría destacar de la transferencia de conocimiento de la astronomía a la industria?

La Unión Astronómica Internacional (IAU) ha publicado un compendio, necesariamente parcial, de los impactos de la astronomía en la vida cotidiana que contiene bastantes ejemplos. Entre ellos hay aplicaciones en el sector energético, en las tecnologías de la información y las comunicaciones e incluso en medicina. Todas las grandes infraestructuras de investigación de ESO se han construido en cooperación con la industria, lo cual ha creado capacidades en estas empresas de las que antes no disponían. Un par de ejemplos recientes en los que el Observatorio Europeo Austral ha sido el generador de este conocimiento pueden ser los espejos deformables y los láseres para óptica adaptativa.

¿Conoce, en término de retornos económicos de mercado, el impacto que tienen los proyectos que se desarrollan en el ámbito de la astronomía?

En el Observatorio Europeo Austral estamos concluyendo un estudio para identificar los impactos que tienen nuestras actividades en la sociedad en general. Esto incluye la ciencia, la educación, el conocimiento en general y, por supuesto, los impactos económicos. En este último apartado siempre es difícil estimar el impacto económico indirecto e inducido pero, por ejemplo, el impacto económico directo del ELT, es decir la cantidad que va a acabar retornando a la industria, supera los mil millones de euros.

En un contexto de crisis económica generalizada en Europa, ¿cómo podemos trasladar a la sociedad que invertir en investigación básica es necesario para el desarrollo económico?

Es difícil rebatir el argumento de que la I+D+i es un lujo que se pueden permitir los países con una economía fuerte y desarrollada, frente a lo que muchos pensamos y es que la I+D+i es una de las claves –aunque ciertamente no la única– para el desarrollo de la economía. Desde luego, si hablamos de la economía del conocimiento, generalmente con un alto valor añadido, esto es obvio. Quizás una buena forma para entender cuál es el huevo y cuál es la gallina en esta dualidad ciencia-desarrollo sea mirar cómo ha evolucionado la brecha entre países europeos desde la crisis económica que empezó hace más de una década. Los países que en la época de recortes generalizados decidieron reforzar la I+D+i, incluyendo muy especialmente la investigación básica, están ahora en mejor posición todavía. Sin ciencia básica el triunvirato I+D+i se cae por su base.

¿Qué evolución ha experimentado la astronomía en estas últimas décadas?

En las últimas décadas la astronomía ha realizado un profundo acercamiento a la sociedad y, de hecho, forma parte del bagaje cultural y científico de la sociedad actual. Es una ciencia muy demandada por el público que plantea, y a veces resuelve, grandes preguntas. Fenómenos astronómicos como los eclipses generan mucha atención y conocimiento. Por otro lado, la astronomía es un motor para el desarrollo tecnológico como apuntaba antes; los dispositivos que precisamos para la investigación astronómica no se encuentran a menudo en el mercado y al desarrollarlos generamos conocimiento que va más allá de la astronomía.

¿Cómo sitúa la producción científica española en astronomía respecto a nuestros países vecinos europeos?

La astronomía es una rama relativamente nueva de la investigación en España, pero el desarrollo que ha experimentado en las últimas décadas ha sido espectacular. España ha pasado de no estar a ser parte de todas las grandes iniciativas. Se está empezando a dar el último paso que es el liderazgo de grandes proyectos e iniciativas, lo que deberá consolidarse en forma de apoyos decididos por parte de los poderes públicos y una programación adecuada. Al igual que otros países en una situación similar, eso implicará apostar por unos proyectos en particular y no en todos.

Como gran instalación científico-técnica, los observatorios astronómicos de ESO, situados en Chile, configuran la más poderosa herramienta para la investigación del Universo desde la Tierra. ¿Qué grandes descubrimientos se han producido en estos últimos 50 años desde los observatorios de la Silla, Paranal y ALMA?

Es imposible dar cuenta de todos los resultados de gran impacto a los que han dado lugar los observatorios de ESO. Hay que tener en cuenta que cada año se publican más de 1.000 artículos científicos basados en datos obtenidos en los telescopios del Observatorio Europeo Austral. Por citar unos pocos ejemplos recientes, la confirmación cuantitativa de las predicciones de la relatividad general en las proximidades del agujero negro gigante -4 millones de veces la masa del sol- en el centro de nuestra galaxia; las primeras imágenes directas de exoplanetas (incluso de un sistema planetario con dos planetas); el haber contribuido a identificar la kilonova que dio lugar a una de las primeras detecciones de ondas gravitatorias; la primera imagen de un agujero negro o las imágenes fascinantes de sistemas planetarios en formación forman parte de un largo etcétera.

Actualmente, ¿cuáles son los mayores misterios del Universo que no se han podido descifrar?, ¿de qué forma el futuro Telescopio Extremadamente Grande (ELT) podrá contribuir a dar respuesta a dichos retos científicos?

La astronomía es una disciplina muy amplia, con multitud de aspectos que no hemos conseguido entender todavía. Como todas las grandes infraestructuras científicas, el ELT se ha concebido para abordar una serie de objetivos, entre otros: ver planetas como la Tierra orbitando alrededor de estrellas como el Sol, discernir con claridad las estrellas que constituyen las galaxias más cercanas, detectar las primeras galaxias que empezaron a formar estrellas en el Universo primitivo, buscar trazas de actividad biológica en las atmósferas de exoplanetas, verificar si las constantes físicas de la naturaleza se han mantenido constantes a lo largo de la historia del Universo, e incluso medir directamente la aceleración con la que se expande el Universo. A pesar de lo ambicioso de estos objetivos, la experiencia nos dice que la mayor parte de los descubrimientos que el ELT hará posibles no los podemos ni imaginar hoy en día.

La candidatura alternativa para albergar el Thirty Meter Telescope (TMT), en la Palma, cuenta con el respaldo de todas las administraciones (nacional, regional y local). A su juicio, ¿cuál sería el beneficio para la ciencia y la industria española y europea el hecho de que este telescopio se construyera en Canarias?

No he podido seguir este proceso, ni conozco tampoco los detalles y, por tanto, me es difícil opinar. Es obvio que la instalación del TMT en Canarias sería un elemento importante para asegurar el futuro del Observatorio del Roque de los Muchachos, un lugar con una calidad del cielo verdaderamente excelente en muchos aspectos.

El CDTI, impulsor de la participación industrial en ESO

Las actividades de ESO requieren el desarrollo de tecnologías al límite del estado del arte. ¿Cuál es la importancia que se otorga desde ESO a la colaboración con las empresas para el desarrollo de dichas tecnologías?

Como he comentado, la colaboración con las industrias empieza en las fases más tempranas de la vida de los proyectos más ambiciosos. Las tecnologías necesarias son, a menudo, inexistentes y hay que desarrollarlas en estrecha colaboración con la industria. Y aunque las tecnologías estén establecidas, las especificaciones que requieren nuestras instalaciones e instrumentos son a menudo difíciles de conseguir, lo cual requiere nuevamente de este esfuerzo cooperativo.

Como sabe, el CDTI es designado como Industry Liaison Officer, punto de contacto con la industria, para la ESO. ¿Cómo valora su papel?

En el Observatorio Europeo Austral nos apoyamos firmemente en los ILOs de los Estados miembros ya que nosotros no disponemos de recursos suficientes para conocer las capacidades disponibles en las industrias de cada país. En el caso de España, la relación con el CDTI es muy fluida y de gran utilidad para ESO.

En un proyecto tan fascinante como el ELT, la industria española está participando con contratos relevantes. ¿Cómo describiría el nivel tecnológico de nuestras empresas?

La industria española ha concurrido a un buen número de licitaciones para contratos de diseño y construcción del ELT y ha ganado un buen número de ellos. Eso da una buena indicación de las capacidades de las industrias españolas.

El Observatorio Europeo Austral es un miembro del Comité Organizador Internacional del próximo Big Science Business Forum que se celebrará, en Granada, el próximo año. ¿De qué manera este evento podrá contribuir a promover el mercado europeo de industria de la ciencia?

La experiencia adquirida en el Big Science Business Forum 2018, en Copenhague, fue muy buena. Sirvió para establecer muchos contactos y para conocer mejor tanto las necesidades de los organismos internacionales científicos como las capacidades de la industria. No me cabe duda de que la reunión de Granada en septiembre de 2021 será otro éxito rotundo.

El CDTI

El CDTI es el órgano de la Administración General del Estado que apoya la innovación basada en conocimiento, asesorando y ofreciendo ayudas públicas a la innovación mediante subvenciones o ayudas parcialmente reembolsables. El CDTI también internacionaliza los proyectos empresariales de I+D e innovación de empresas y entidades españolas y gestiona la participación española en los organismos internacionales de I+D+I, como Horizonte2020 y Eureka, y en las industrias de la Ciencia y el Espacio. Adicionalmente, a través de la iniciativa Innvierte Economía Sostenible, apoya y facilita la capitalización de empresas tecnológicas.

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